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Colombia: los niños olvidados de Las Pavas

miércoles, 8 de abril de 2015  Blog

InspirAction trabaja para ayudar a niños que se enfrentan a la desnutrición en una de las muchas comunidades de familias que fueron desplazadas durante el conflicto armado. Paula Plaza, Responsable de Comunicación en InspirAction, nos cuenta su último viaje a Colombia donde conoció a algunas de las familias de las comunidades afectadas por el conflicto que expulsados de sus tierras están luchando por alimentar a sus familias. Marcia tiene 5 años y sufre desnutrición crónica. La falta de agua potable y alimentos nutritivos durante su infancia le ha llevado a tener la piel seca, el pelo débil y un retraso irreversible en el crecimiento. Mide poco más de un metro de altura, mucho menos de lo que debería medir para su edad, y apenas pesa 35 kilos. Su pelo naranja es una clara señal de la tremenda falta de proteínas en su dieta. Marcia es de una comunidad rural llamada Las Pavas, al norte de Colombia. Durante 50 años de conflicto armado en Colombia, grupos armados han obligado a cientos de comunidades a abandonar sus tierras. Hasta la fecha, más de 6 millones de personas en todo el país han tenido que huir de sus hogares temiendo por sus vidas. Las Pavas es una de estas comunidades desplazadas. Aunque la violencia en muchas partes de Colombia, incluido Las Pavas, ha disminuido, todavía hay asesinatos. El gobierno está fomentando la inversión extranjera en la minería a gran escala y la agricultura extensiva como las plantaciones de aceite de palma, y esto hace que los desplazados no regresen a sus tierras. Las 600 personas que forman la comunidad de Las Pavas (123 familias) han sido expulsadas varias veces de la tierra que tradicionalmente les proveía de alimentos suficientes para sobrevivir. Paula Plaza cuenta que la pobreza que vio en su reciente visita fue abrumadora: niños deambulando descalzos por calles sucias, retretes de perros, cerros y burros. Es muy común en Colombia que la población rural esté abandonada a su suerte por un gobierno que no invierte en servicios públicos, como carreteras, escuelas, electricidad o agua corriente. Sin tierra para cultivar, los agricultores y sus familias no tienen comida. El padre de Marcia intentó cultivar algo, pero el mal tiempo arruinó su cosecha. Con la gente pasando hambre y los niños sufriendo malnutrición, muchas de las familias con las que Paula se reunió en Buenos Aires, la ciudad donde viven las familias de Las Pavas, se sienten desesperanzadas y desesperadas. En los últimos años, InspirAction ha facilitado representación legal a los granjeros de Las Pavas, organizados bajo la Asociación de granjeros del sur de Bolivar, para ayudarlos a volver a sus tierras. Pero este apoyo legal no resuelve la necesidad más urgente que tiene la gente de Las Pavas, la comida. En 2013, cuando la contraparte de InspirAction, Corambiante, entró por primera vez en Las Pavas para ayudar a la comunidad a cultivar la comida que necesitaban, la mayoría de los niños mostraban signos de deficiencia nutricional, como un retraso en el crecimiento. Un sondeo a escala comunitaria reveló que el 63% de los niños estaban desnutridos, y sólo el 38%  tenían la altura y el peso adecuados para su edad. Un 19% padecían desnutrición crónica frente al promedio del país del 13%. Según UNICEF, el retraso en el crecimiento y otras formas de malnutrición reducen las posibilidades de supervivencia de los niños, además de dificultar la salud y el crecimiento óptimo, y pueden tener consecuencias duraderas en la capacidad cognitiva, el rendimiento escolar y el desarrollo futuro. Una dieta pobre en proteínas, minerales y vitaminas no es la única responsable de causar malnutrición entre los niños de Las Pavas. Los parásitos intestinales agravan el problema, ya que absorben de los niños los nutrientes esenciales que necesitan para prosperar. Estos parásitos se propagan cuando las personas entran en contacto con la tierra que ha sido contaminada por personas infectadas, a través del agua, retretes sucios o cuando las larvas penetran en la piel. Corambiente no solo identifica a niños malnutridos como Marcia sino que también los trata con medicinas antiparasitarias y les proporciona un suplemento alimenticio para ayudarlos a mejorar su nutrición. Como madre, Paula Plaza, se sintió muy contenta de ver como estos niños están consiguiendo la ayuda que desesperadamente necesitan. InspirAction también está enseñando a las mujeres de la comunidad a cultivar en sus propias huertas frutas y verduras para una dieta sana. Hasta que les devuelvan su tierra, una pequeña huerta y una sana y nutritiva dieta puede cambiar mucho la vida de estas familias afectadas por el largo conflicto en Colombia. Hasta el momento, Corambiente ha restaurado la moral de la comunidad, debilitada por un proceso legal muy largo y sin resolver, y poco a poco ayuda a satisfacer las necesidades de comida de la comunidad. Si quieres contribuir al trabajo de Corambiente para que puedan ayudar a más comunidades como Las Pavas, puedes donar aquí. Conoce la historia de Marcia con este video.

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