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Basta ya de un sistema fiscal injusto

domingo, 30 de noviembre de 2014  Blog Justicia Fiscal     Evasión fiscal, Elusión fiscal, Transparencia

Existen 1% que marcan diferencias. 1% es el dinero que recauda la Hacienda española proveniente de las grandes multinacionales. 101% es lo que pagan los españoles al hacer la declaración de la Renta. Es decir, pagamos un 1% más de lo que deberíamos legalmente. “Hacienda somos todos”, sí, pero las grandes empresas se buscan las Haciendas más dóciles en materia impositiva. El informe “Beneficios ocultos: El apoyo de la UE a un sistema fiscal mundial injusto” elaborado por 15 organizaciones europeas de la sociedad civil, entre las que se encuentra InspirAction, ha analizado las medidas adoptadas por los gobiernos de la Unión Europea para asegurar la transparencia de las grandes corporaciones y combatir la elusión y la evasión fiscal. Nos parece intolerable que mientras los Estados buscan el dinero para cuadrar sus cuentas recortando en servicios sociales, empresas como Inditex se aprovechen de la ingeniería fiscal para hacer que el 20% de sus beneficios totales provengan de su filial en Suiza y Holanda –cuya plantilla supone solo el 0,1% del grupo- y así conseguir pagar menos impuestos. En un mundo donde las fronteras existen para las personas pero no para los capitales, establecer tu sede fiscal en países con bajos niveles impuestos es un mero trámite. Atraer la inversión extranjera se ha convertido en una competencia entre los países para ver quién ofrece las mejores condiciones fiscales a las multinacionales. El resultado: más ingresos para las grandes compañías, menos redistribución de la riqueza entre la sociedad. Pero no todo son malas noticias. En InspirAction estamos decididos a revertir esta situación y en algunos campos y poco a poco, lo vamos consiguiendo. La presión de la sociedad civil está consiguiendo que países como Francia obliguen a los bancos y multinacionales a detallar sus cuentas según el país donde tienen su actividad. Esto permite hacer más transparente la actividad económica y conocer dónde generan sus ingresos y donde pagan sus impuestos. En el seno del G20 se está trabajando en un acuerdo para que las empresas rindan cuentas país por país. Sin embargo, a la hora de establecer las nuevas reglas fiscales globales, también se debe de tener en cuenta la voz de los países en vías de desarrollo.  Corremos el riesgo de que estas reglas solo beneficien a los Estados más ricos y no aborden el problema que supone que las multinacionales generen su riqueza en los países pobres pero eludan pagar impuestos allí. Las empresas multinacionales planifican sus estrategias de manera global, pero los límites de los países para controlar su actividad son nacionales. Hace falta cooperación multilateral para poner fin a la elusión y evasión fiscales que supone una gran merma para las arcas públicas de los Estados en todo el mundo. La semana pasada, organizaciones de la sociedad civil española, entre ellas algunas como la Alianza Española contra la pobreza, Oxfam Intermon, Plataforma 2015, CECU… nos reunimos para unir fuerzas en esta lucha que, sin duda, acabaremos ganando.