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Brasil: Suely Lima: “Ahora tengo un hogar digno”


Tabitha Ross © InspirAction

Hay palabras que, tristemente, no necesitan ser traducidas para entender su significado. Es el caso de ‘favela’, cuya simple mención ya nos evoca en la mente la imagen de una aglomeración de viviendas precarias, carente de infraestructuras, servicios urbanos o equipos sociales básicos.

Valdina de Assis y Suely Lima son dos mujeres brasileñas que se conocieron en un cortiço. Esta palabra nos suena menos, pero las condiciones de habitabilidad son similares a las favelas: una casa compartida por varias familias que viven en una pequeña habitación, normalmente sin ventilación.

La gente pobre que va a vivir a una gran ciudad no tiene muchas opciones para elegir, nos comenta Valdina: “En primer lugar, tú puedes escoger ocupar una casa. Otra alternativa es vivir en una chabola en la periferia, en áreas con alta criminalidad, como las favelas. O tu tercera opción es compartir en un cortiço”.

Nos encontramos en Sao Paulo, la ciudad más cara para vivir de todo el continente americano. Incluso las infraviviendas tienen un precio excesivamente alto. “El agua y la luz se paga por cabeza, así que si tienes una familia numerosa, te ves abocado a malvivir”, lamenta Valdina.

En una ciudad con 230.000 viviendas vacías, más de 100.000 personas no tienen una casa. Desde InspirAction, a través del Centro de Derechos Humanos Gaspar García, nuestra contraparte en Brasil, ayudamos a las familias a entender sus derechos legales para que los arrendatarios no cometan abusos. De igual modo, realizamos una labor de presión a las autoridades locales para que rehabiliten los edificios y faciliten el acceso a las viviendas vacías de quienes lo necesitan.

“Yo no quería un lugar gratis para vivir, simplemente una casa asequible y decente”, explica Suley. Ella y Valdina, tras presionar junto con Gaspar García al ayuntamiento, consiguieron que el gobierno local pusiera en marcha un Plan de viviendas: “Estoy pagando una hipoteca más baja y vivo cerca de mi trabajo. Ahora tengo un hogar digno”.

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