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Brasil: educación para los Quilombolas


Helen tiene 14 años y vive en un Quilombo en la región de Erepecurú en el Amazonas. Acaba de empezar el ciclo de educación secundaria pero para poder ir a clase necesita coger, junto a otros 7 chicos y chicas de su zona, una lancha que les lleve al colegio. La comunidad no tiene dinero para pagar la gasolina ni tiene acceso a un sistema de créditos por el que conseguir algún tipo de financiación. Además, para los Quilombolas es muy importante mantenerse en el lugar en el que viven.

Sin un medio de transporte ni dinero para gestionarlo, Helen tendría que elegir entre dejar los estudios o cambiar su entorno para ir a vivir la ciudad lejos de su familia y su cultura.

“Si quieres llegar a ser alguien es muy importante poder estudiar” nos cuenta Helen.

La madre de Helen, gracias al apoyo de nuestra contraparte CPI (Comisión Pro Indígenas) ha conseguido que el gobierno les subvencione el transporte. Los Quilombolas son una población descendiente de los esclavos traídos de África que escaparon por el Amazonas. Son unas 3.000 comunidades de las que se desconoce el número exacto de personas que viven en ellas. Su existencia se está viendo amenaza por la industria maderera, ganadera y minera. Además mucha de la población más joven está emigrando a otras regiones de Brasil para poder tener acceso a la educación y a otro tipo de vida.

El problema de la pobreza en Brasil es estructural.

Aunque Brasil es una de las grandes economías del planeta es también uno de los países con mayor pobreza. El problema de la pobreza en Brasil es estructural, hay pobreza porque la mayoría de la población tiene “prohibido” el acceso al poder financiero y político. Sin poder político las personas no tienen la capacidad de ejercer sus derechos. Sin formación, tampoco tienen capacidad para reclamarlos. Pero este problema tiene solución.

Brasil necesita un cambio estructural del sistema y para ello, es necesario que exista una clase política con voluntad para emprender estos cambios.

InspirAction trabajamos para mejorar las condiciones de personas que como Helen, viven en situaciones desfavorecidas mientras luchamos para poder devolverles el poder sobre sus propias vidas.

El papel de nuestra contraparte.

CPI, la Comisión Pro Indígenas, trabaja con las asociaciones más cercanas a los Quilombolas ayudando a unas 8.000 personas que viven en 34 comunidades. Su objetivo es formar a estas personas para que ellas mismas puedan defender sus derechos, su territorio y su forma de vida. Es un trabajo local pero con una incalculable repercusión global.

De la supervivencia de los Quilombolas depende una parte importante de la supervivencia del Amazonas. Gracias a la existencia de estas comunidades, se ha conseguido parar la deforestación provocada por la industria maderera.

InspirAction, a través del trabajo de CPI estamos defendiendo los Derechos Humanos y luchando contra el Cambio Climático.

Conoce más sobre nuestro trabajo en Brasil
Escucha una entrevista al profesor Alexandre Freitas Barbosa sobre la desigualdad en Brasil


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