Solicitamos su permiso para la utilización de cookies en cumplimiento del Real Decreto-ley 13/2012. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso. OK | Más información

Brasil: Cambiar la sociedad para alcanzar la igualdad de género


En un país como Brasil, donde la situación de las mujeres ha ido mejorando poco a poco, una mujer sigue siendo agredida cada 15 segundos, y una es asesinada cada dos horas. En las tres últimas décadas, al menos 92.000 mujeres han muerto, muchas de ellas en manos de sus parejas, según la encuesta de Mapa de la Violencia de 2012.

En un intento de mejorar la situación, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff lanzó una política de tolerancia cero hacia la violencia contra las mujeres y las niñas y modificó el código penal  para incluir el feminicidio, definiéndolo como cualquier delito que implique violencia doméstica, discriminación o desprecio hacia las mujeres y que tenga como consecuencia su muerte. Las sentencias más duras al respecto han sido de entre 12 a 30 años de prisión. Las penas de cárcel más largas fueron por crímenes cometidos contra mujeres embarazadas, niñas menores de 14 años, mujeres mayores de 60 y mujeres y niñas con discapacidad.

Pero cuando escuchamos a aquellas personas que trabajan en primera línea de batalla contra la violencia de género en Brasil, nos cuentan que a pesar de la presión legislativa, para abordar el problema, queda aún mucho por hacer a nivel de base ya que tendrían que cambiar unas normas sociales muy arraigadas. Los defensores de los derechos humanos de las mujeres en Brasil se enfrentan a ataques constantes.

Elineide Ferreira Oliveira dirige la Casa Noeli do Santos, una casa segura en la ciudad norteña de Ariquemes para mujeres que han sobrevivido a la violencia. Ella advierte de que las reformas, como la nueva ley de femicidio, y la ley Maria da Penha de 2006, aumentará las penas por violencia doméstica, pero no será suficiente para cambiar la mentalidad patriarcal que quita cualquier tipo de poder social a las mujeres.

“Algunos jueces y abogados dicen que cuando un marido y su esposa tienen una pelea, nosotras no tenemos derecho a intervenir”, comenta.

Desde InspirAction estamos apoyando a Elineide y a otras organizaciones socias de InspirAction en Brasil, en el funcionamiento del refugio y a producir folletos que informen a las mujeres que sufren violencia de sus derechos y que proporcionen detalles sobre dónde obtener ayuda. Los folletos están disponibles en tres idiomas y se distribuyen en escuelas, comisarías e iglesias. La distribución de estos panfletos es un pequeño paso pero importante en la lucha contra la violencia. Sin embargo, la creación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible http://www.theguardian.com/global-development/2015/jan/19/sustainable-development-goals-united-nations  (ODS) es una oportunidad única para instigar pequeños pasos en todo el mundo. Por eso es crucial que los derechos de las mujeres estén reconocidos en los ODS.

El proyecto actual de la ODS contiene un objetivo independiente sobre la cuestión, que incluye un objetivo específico de "eliminar todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas en las esferas públicas y privadas, incluido el tráfico sexual y otros tipos de explotación".

Sin embargo, al igual que ocurría con los ODM, cualquier intento de abordar la desigualdad de género en los ODS será en contra de las normas sociales que son perjudiciales en muchas sociedades que mantienen a las mujeres y las niñas sin ningún poder.  Por lo que los países también tienen que demostrar su voluntad política para implementar el cambio y destinar financiación para conseguir este objetivo.

En InspirAction financiamos a organizaciones locales de derechos de las mujeres en Brasil para que implementes iniciativas de educación sexual, relaciones, igualdad de género y campañas de comunicación para acabar con los estereotipos.