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Derecho a la sanidad

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© Demotix

El artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos dice que toda persona tiene derecho al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental. Asimismo, la constitución de la OMS expresa que el goce de grado máximo de salud que se pueda lograr es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano sin distinción de raza, religión, sexo, ideología política o condición económica o social. Pero sólo hace falta echar un vistazo al mundo que nos rodea para darnos cuenta de que esas palabras distan mucho de ser reales.

 En la actualidad más de dos mil millones de personas todavía carecen de servicios de agua potable y alcantarillado. Es decir, el 40 por ciento de la población mundial no disfruta de su derecho a la sanidad. Por lo tanto, el acceso a servicios sanitarios sigue siendo el más incumplido de los objetivos de Desarrollo del Milenio para el 2015 de la ONU.

 ¿Sabías que la calidad de vida que ofrece el acceso a la sanidad ha sido considerada el avance médico más importante desde 1.840? Sí, incluso más que los antibióticos, las vacunas y la anestesia. Entonces, ¿por qué siguen muriendo más de cinco mil niños al día por diarreas a causa de falta de agua, servicios sanitarios y malnutrición? La salud como derecho obliga a los Estados a generar condiciones para que todos podamos vivir lo más saludablemente posible. Esas condiciones comprenden factores tan determinantes como son el agua, el saneamiento, alimentos, nutrición, vivienda, trabajar en buenas circunstancias, medio ambiente saludable, educación e información, entre otras. Evidentemente estas condiciones no se cumplen en buena parte del planeta.

 A esto hay que sumarle la visión que muchos países tienen de la sanidad como un negocio, pues la privatización de este sector se ha ido generalizando en los últimos años, lo que conlleva a una priorización de los presupuestos y cumplimientos de plazos en lugar de la calidad de la asistencia. Un ejemplo de ello son los Estados Unidos, cuyo sistema de salud deja sin cobertura sanitaria a 47 millones de personas.

 En InspirAction tenemos claro que el derecho a la salud no se limita a estar sano. Hay que invertir en infraestructuras, servicios sanitarios y calidad de vida y luchar por la dignidad de las personas más desfavorecidas. Únete a nuestras campañas y proyectos para mejorar las condiciones sanitarias en las partes más necesitadas del mundo.

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