Matt González-Noda © InspirAction
La temporada de ciclones de 2008 fue tan devastadora que los haitianos pensaban que la de este año les daría un respiro. Se equivocaban. Las predicciones meteorológicas auguraban la llegada del huracán Tomas para finales de octubre. En el momento que llegó (4 de noviembre) las organizaciones humanitarias ya estábamos trabajando a contrarreloj para detener el incipiente brote de cólera. El impacto del ciclón fue menor de lo esperado, aun así inundó cultivos y afectó a diversas infraestructuras. Los casos de cólera se intensificaron.
Nuestras contrapartes prepararon a la población, recomendándoles que almacenaran víveres y agua, utensilios y linternas. Ahora que el huracán ya ha pasado, estamos distribuyendo pastillas potabilizadoras entre la población y ayudando a reconstruir sus viviendas.


