Matt Gonzalez-Noda © InspirAction
Haití, 2 años después
Desde el trágico terremoto en enero de 2010, Haití ha estado trabajando duro para ponerse en pie. Dos años después, los más de 13 millones de euros destinados a la emergencia, junto a la profesionalidad de nuestras contrapartes y la inquebrantable voluntad de los haitianos han conseguido grandes progresos.
Sin embargo, en un país donde la pobreza está tan enraizada desde mucho antes del seísmo, avanzar no siempre ha sido tarea fácil. Leer más.
Historias de Haití: saliendo del horror
A pesar del caos reinante, 13 de enero de 2010 ya habíamos comenzado a actuar y gracias a la generosidad de nuestros donantes pudimos iniciar las tareas de asistencia a los damnificados y reconstrucción en un tiempo récord. Desde el primer momento, nuestras contrapartes locales –todas con amplia experiencia en respuesta de emergencias- abastecieron a la población con lo más básico: comida, agua, medicinas, refugio.

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Regeane Civil, en la imagen, tenía un puesto de comida en un mercado de Puerto Príncipe. El seísmo le arrebató todo lo que tenía: casa, trabajo, ahorros. Usó el poco dinero que llevaba encima para trasladarse a casa de sus padres, en el campo. Allí, GRAMIR, organización local contraparte de InspirAction, le proporcionó semillas para cultivar. Ahora Regeane forma parte de una red local de agricultores y lucha por sus propios medios para salir adelante. ¿Quieres conocer historias como ésta? ¡Haz click en el botón rojo!
El largo camino
Nuestras contrapartes continúa incansablemente su trabajo en el terreno, centrándose ahora en tareas de reconstrucción y en soluciones a largo plazo, en estrecha colaboración con nuestras oficinas en el país, por un lado, y con las comunidades locales, por otro. El plan para los próximos cuatro años será asegurarnos que los afectados por el seísmo puedan levantarse por su propio pie y recomponer sus vidas.
Nuestro apoyo se centrará en:
- Dar préstamos y formación profesional para que los haitianos puedan abrir pequeños negocios.
- Proporcionar refugio y artículos de primera necesidad para las personas que han huido a las zonas rurales.
- Distribución de semillas, herramientas y cabezas de ganado.
- Pago de matrículas escolares para niños.
- Apoyo psicológico para jóvenes que sufren las secuelas del desastre.
Queda todavía mucho por hacer, así que tu ayuda cuenta, y mucho. Además, la temporada de huracanes que empieza ahora supone un grave peligro para una población muchísimo más vulnerable que el año anterior. Necesitamos continuar fortaleciendo a las comunidades más afectadas, seguir involucrándoles en las labores de reconstrucción y prepararlas para que sean cada vez más resistentes. Contamos contigo.
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